Japan Trip 1.0

¡¡Buenas a todos!!  こんにちは!!!

El fin de semana pasado estuvimos en Tokyo, un viaje de dos días, muy muy corto pero muy muy intenso.

El sábado nos levantamos a las 6 de la mañana para coger el bus a Incheon, donde cogeríamos el vuelo a Narita, aeropuerto de Tokyo. La previsión de nuestros horarios no evitó que nos echaramos alguna que otra carrera.

A las 12 y media tocamos suelo nipón y descubrimos lo eficientes y educados que son los japoneses al coger el tren express de Narita al centro mismo de Tokyo. Una vez allí, deambulamos perdidos por la estación de metro, gigantesca y en obras…hasta que conseguimos ver la luz al final de un gran túnel.

Al salir nos sorprendió encontrarnos con un clima ideal para la época del año, mucho sol y poco viento, cuando acabamos de dejar un Seúl nevando. El centro de Tokyo se compone por rascacielos y edificios típicamente neoyorquinos, por los que anduvimos buscando algo que comer.

Después de almorzar al tuntún (no tenemos mucha más idea de japonés que de coreano y además los mezclábamos con lo que los japoneses nos miran con curiosidad) visitamos el parque del Palacio Imperial, el cual se encontraba cerrado y sólo pudimos verlo de lejos.

Un amable viejecillo japonés se nos acercó (suponemos que quería practicar inglés) a preguntarnos por nuestra visita a Japón. Y al comenzar anochecer nos acercamos al barrio de la electrónica y los otakus, Akihabara.

Allí perdimos el resto de la tarde visitando y explorando todo tipo de tiendas freaks y otakus, pero nos hubiera llevado días enteros ver todo. A parte de ver todo tipo de tiendas de otakus (yo me compré unos cuantos cómics) y de buscar adaptadores de toma de corriente, nos sumergimos en un edificio entero de recreativos de todos los tipos y colores, donde la luz era escasa, la música estaba a todo trapo y la media de edad era más elevada de lo habitual, vimos incluso abueletes echando partidas a juegos realmente complejos cual chavalines.

Salimos de Akihabara muy saturados de lucecitas y música y cansados (íbamos con la mochila a cuestas todo el rato) y nos dirigimos en busca de nuestro hotel, a las afueras de la ciudad. La aventura de moverse en metro por Tokyo es interesante y puede llegar a exasperar, tienen tres compañías privadas diferentes operando y una línea pública más barata circular, pero una vez que dominas el mapa y los transbordos la movilidad a lo largo y ancho de la ciudad se hace de forma fácil y rápida.

Nuestro hotel se encontraba en una zona poco turística, donde encontramos un restaurante típico japonés que nos sirvió un riquísimo, aunque escaso, sashimi con una buena cerveza Sapporo (la cerveza coreana no tiene nada de cuerpo). Nuestra habitación resultó ser de 2 x 2, con tatami y dos futones, por lo barato que nos salió no nos quejamos, y gracias al cansancio, yo dormí como un tronco.

A la mañana siguiente nos dirigimos a Shibuya, en cuya parada de metro nos pudimos hacer una foto con la archiconocida estatua de Hachico, y por cuya zona encontramos muchos restaurantes españoles.

De ahí caminamos disfrutando del buen tiempo y las calles hacia el paque Yoyogi, famoso por ser uno de los principales puntos de reunión de la juventud tokiota. Allí disfrutamos de un pequeño “rastro” nipón, de un bonito paseo por el parque y de una reunión de otakus disfrazados realizando coreografías en medio del parque y posando para varios fotógrafos, entre ellos el mendalerenda…xD

Salimos del parque buscando dónde comer y descubrimos un restaurante francés, en el cual tomamos un poco de sol mientras disfrutábamos de una riquísima (y algo escueta) comida.


Buscando el templo sintoista Meiji fuimos a topar con la entrada a Yoyogi donde se reúnen todos los domingos rokers y rockabilies japoneses de la más pura cepa para bailar y exhibirse, pero no sólo un grupo, vimos varios grupos compitiendo con la música a todo trapo, todo un espectáculo.

Este eran los más activos y dominaban el centro de la plaza…deben de ser los más malos xD

Finalmente encontramos la entrada al templo y nos internamos por sus portales y caminatas con abundante vegetación a cada lado, muy místico el paseo si no fuera por la cantidad de gente que había. Una vez llegamos a la entrada del templo, propiamente dicho nos “purificamos” con el agua del templo y seguimos la riada de japoneses y extranjeros para visitar el templo. Tuvimos suerte y pudimos presenciar la entrada y salida de varias bodas tradicionales japonesas, todos muy serios y con una novia toda de blanco.

Conseguimos salir de la zona del templo en dirección a Shinjuku (todo un logro por nuestra parte…xD) y caminamos por calles al más puro estilo japonés, con casitas de estilo japonés al lado de imponentes edificios, con estrechas callejuelas entre unas y otras.
Al llegar a Shinjuku paseamos por calles abarrotadas de japoneses de compras y cortadas al tráfico rodado. Como es una zona de shopping no pudimos resistirnos y acabamos con una cámara mini Instax de Fujifilm que hace unas fotos a lo mini polaroid.
Buscando un restaurante de sushi nos topamos con un español en la puerta de un restaurante español intentando captar clientes. Sorprendido de encontrar españoles por ahí, nos indicó muy amablemente teníamos que buscar restaurantes de sushi. Finalmente encontramos un restaurante afín a nuestros propósitos, en el cual una simpática clienta se ofreció a hacer de interprete ante la imposibilidad de entendernos con el camarero. Resultó ser un poco caro, pero fue el mejor sushi que hemos probado nunca…mmmmmmmmmmm…aún babeo sólo con recordarlo!
Al termino de nuestro paseo por Shinjuku volvimos al hotel a disfrutar de las escentricidades televisivas japonesas y descansar para el posterior retorno a “casa” del día siguiente.
Creo que iba con un poco de miedo a Japón, después de años deseando visitar Tokyo y de vivir una temporada en Seúl, las expectativas eran muchas y variadas… pero Tokyo me ha conquistado desde el primer momento por sus casas, su metro, sus gentes y personajes, su Akihabara, sus parques, sus cuervos, su sushi, sus futones, sus luces, su lenguaje, sus pies torcidos, sus muñecos, su cerveza, su cielo, sus templos y kimonos, sus tatamis, sus “arigato gozaimaaaaaaaaaaaaas”, sus reverencias, sus rockabilies y otakus, su mínima comida, su estatura, sus recreativos, sus gritos, sus ropas y costumbres variopintas…
2 comentarios
  1. paulaycoma dijo:

    Lo que os ha cundido el viaje! encontraste el tomo 20 de gantz?

  2. Irmaxxx dijo:

    Yeeeaaaahhhh!!!!!

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